“La fe mueve montañas”, es una frase que se dice recurrentemente para referirse a este poderoso don; y no es producto de la casualidad, desde tiempos inmemoriales, en todas las religiones, las filosofías y creencias, se tiene a la fe como un valor esencial, capaz de marcar la diferencia clave en nuestro destino. ¿Qué es la fe, cómo funciona y cómo podemos hacer que realmente tenga influencia en nuestra vida? Es algo que trataremos de clarificar brevemente en este artículo.
En ocasiones se llega a relacionar la fe, con una cuestión religiosa; sin embargo, al ser algo en común, que ha trascendido en prácticamente todas las religiones y creencias, se postra como algo que va más allá, y que en realidad pareciera inherente a la civilización; y particularmente a la mente humana.
El enunciado aludido al principio, probablemente se derive de planteamientos bíblicos como el expuesto en San Marcos 11:23:
“Pues les aseguro que si alguien le dice a esa montaña: '¡Quítate de ahí y arrójate al mar!', y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá.”
Uno de los factores que son claros en el anterior enunciado, y que de igual forma es algo en común en esta clase de postulados, es la convicción, que viene siendo uno de los factores esenciales, que incluso han sido capaces de generar n cantidad de milagros, en todos los países, e independientemente de la religión que se profese.
Buda, otro de los grandes iniciados, en el Dhammapada, exponía:
“El sabio endereza la mente, como el arquero la flecha”.
Es decir, con la misma precisión que hacemos cosas materiales, podemos conseguir también toda clase de logros, cuando tenemos bien afinados nuestros objetivos, y desde luego también estamos en buena posición para conseguirlo... ¿Pero cómo podemos lograr esa posición ideal?... sigue leyendo.
Zaratustra, otra de las figuras más influyentes que han trascendido en el tiempo, también hacía múltiples alusiones al poder del fe; una de sus frases características al respecto era:
“Mi fe no me hace bienaventurado”
Aquí también podemos encontrar dos particularidades importantes de la fe, una es el hecho de que la fe, por sí sola, no representa nada, somos nosotros los artífices de que ese deseo, realmente nos conduzca a algo. Pero también devela otra característica importante, que es el factor de la negatividad; pues si nuestra fe, o nuestro inconsciente, tiene en realidad una actitud negativa, derrotista, pesimista, entonces de igual forma hacia ahí es a donde nos puede guiar; es decir, a hundirnos todavía más.
Otra reveladora cita referente a la fe, procedente de un sabio tibetano de la era anterior, refería:
“La mente es el origen de todos los estados, la mente es su fundamento, y todos ellos son creaciones de la mente, si uno actúa de manera impura, el sufrimiento le persiguirá, igual que la rueda del carro sigue la pata del buey”.
Cuantas veces no vemos a alguien, o incluso a nosotros mismos, quejándonos por todo, creyendo que la mala suerte nos acompaña, y manteniendo una predisposición negativa, ante los problemas y la adversidad; esto, rara vez se puede revertir, mientras se mantenga en lo profundo de nuestro ser, la creencia de que las cosas no pueden cambiar, y nunca vamos a poder lograrlo; esto es el doble poder de la fe, que así como puede llevarnos a obrar cosas extraordinarias, también puede atarnos de forma rígida a nuestro propio sufrimiento.
Nietzche decía: “nuestra fe en nosotros, delata lo que nosotros quisiéramos querer de nosotros mismos”; lo cual también, si se mira con detenimiento, tiene mucho sentido e influencia en el mundo real; y de igual manera tiene un doble poder, tanto positivo, pero que también puede ser negativo; aunque en todo caso depende siempre de nosotros mismos.
Los esenios de igual forma abordaron el asunto de la fe, con una definición bastante perspicaz:
“La comunicacion con el mundo se hace por medio de nuestras percepciones y sentidos; todos los pensamientos, emociones, sentimientos, palabras y actos son un equipo que deben trabajar de forma coordinada, para poder obtener aquello que deseamos”; y aquí está una de las claves más importantes que han sido un factor común, en aquellos mayores ejemplos de logros extraordinarios...
Los más grandes éxitos deportivos, financieros, personales, los milagros y las odiseas más memorables tienen todas ellas algo en común.
La fe, es uno de los primeros factores que deben estar presentes, de una forma realmente determinada y autoconvencida, pero no se trata solo de tenerlo guardado en la mente.
Para que realmente funcione, es importante considerar los tres ejes esenciales del ser: los sentimientos, los pensamientos, y las emociones.
Si tenemos un sentimiento que nos guía hacia algo; por ejemplo, deseamos anular una peligrosa enfermedad; pero nuestros pensamientos son pesimistas, y en lo profundo estamos convencidos de que no se resolverá, seguramente no lograremos gran cosa.
No obstante que cuando nuestros pensamientos, están alineados de forma coordinada con nuestros sentimientos, y más aún, nuestras emociones expresan esa actitud positiva, es mucho más probable que podamos conseguir algo.
Cuando deseamos un aumento de sueldo, y estamos convencidos que lo vamos a obtener, lo deseamos con vehemencia y estamos realmente determinados a lograrlo, nuestra forma de pedirlo, expresarlo, será mucho más convincente, que si llegamos temerosos con el jefe, y ya predisuestos a que difícilmente obtendremos lo que queremos.
La fe, se encuentra no solo en grandes situaciones y decisiones, sino también incluso en los pequeños momentos cotidianos de nuestra vida. La determinación y el convencimiento, en que podemos realmente conseguir las cosas, son cuestiones que han sido la diferencia determinante, entre aquellas personas que logran alcanzar sus objetivos, y aquellos que solo se quedaron en el intento.
La fe, se encuentra no solo en grandes situaciones y decisiones, sino también incluso en los pequeños momentos cotidianos de nuestra vida. La determinación y el convencimiento, en que podemos realmente conseguir las cosas, son cuestiones que han sido la diferencia determinante, entre aquellas personas que logran alcanzar sus objetivos, y aquellos que solo se quedaron en el intento.
El poder de la mente humana, no es cuestión de ilusión, ni algo fácil de medir con los métodos científicos convencionales, pero su presencia, se sabe, se conoce e incluso se ha llegado a comprender a detalle, desde tiempos ancestrales, y de forma coincidente, por las entidades con mayor sabiduría y capacidad de influencia, en todas las culturas y todas las eras; y ponerlo en práctica, es algo que no ha cambiado mucho desde la antigüedad, pues se trata de principios universales, que cualquiera, en cualquier momento, puede poner en práctica.
Puedes probar con desafíos sencillos y cotidianos; verás que con un poco de práctica, podrás ir logrando cosas tan grandes, como sea también tu fuerza de voluntad.
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